En la cumbre de La Haya celebrada hace unos meses, los miembros de la OTAN aprobaron un objetivo que hace cinco años habría sido impensable: gastar el 5% del PIB en defensa de aquí a 2030. Tres puntos y medio en gasto militar estricto, uno y medio en infraestructuras relacionadas. El acuerdo lleva la firma de todos los miembros excepto España, que insiste en su 2,1%. La consecuencia bursátil es directa: el sector defensa europeo entra en una fase de demanda estructural que no tiene precedentes.

Lo que ha pasado

Durante 2025, todos los países de la OTAN (salvo España y un par más rezagados) cruzaron por primera vez el umbral del 2% del PIB. Polonia lidera la clasificación con un 4,30%, casi en el nuevo objetivo. La presión política de Trump y de los países del este — los más expuestos a un conflicto futuro con Rusia — ha empujado el techo.

El 5% no es una cifra simbólica. Hablamos de aproximadamente 800.000 millones de euros anuales de gasto adicional en defensa europea durante la próxima década. Y ese dinero no se queda en sueldos militares: una parte muy importante va a contratos con fabricantes — vehículos blindados, munición, sistemas antiaéreos, drones, ciberseguridad.

Rheinmetall: el campeón silencioso

La empresa que mejor representa la nueva era es alemana y se llama Rheinmetall. Cotiza en torno a 1.230 euros por acción, con una capitalización de 57.000 millones. Su cartera de pedidos en el primer trimestre de 2026 alcanzó los 73.000 millones — un récord absoluto, un 31% por encima del año anterior.

La compañía está diversificada en cuatro áreas: vehículos terrestres (donde tiene el Leopard y el Panther), munición (donde es proveedor casi exclusivo de los calibres OTAN), defensa aérea, y digital (sensores, radares, ciberseguridad). Esa diversificación es lo que la hace más robusta que sus competidores puros.

El problema — siempre hay uno — es el múltiplo. Rheinmetall cotiza a un PER de 78. Es caro en cualquier sector. Es muy caro en defensa, donde los múltiplos históricos eran 10-15. ¿Está justificado? La respuesta corta: depende de cuánto dure el ciclo.

Tres apuestas más en el mismo sector

Más allá de Rheinmetall, el sector ofrece alternativas con perfiles de riesgo y múltiplo distintos.

$HAG (Hensoldt). Especialista alemán en electrónica de defensa: radares, sensores ópticos, sistemas de identificación. Múltiplo menor que Rheinmetall (PER 35), exposición casi pura al gasto digital militar. Su nicho es exactamente donde más crecimiento se espera: la guerra del futuro es electrónica antes que cinética.

$BA. (BAE Systems). El gigante británico de la defensa. Más diversificado entre Europa y EEUU. Múltiplo razonable (PER 22), dividendo estable. Es la apuesta defensiva — valga el juego de palabras — para el inversor que quiere capturar el ciclo sin pagar 78 veces beneficios.

$LDO.MI (Leonardo). La italiana, especializada en helicópteros militares (Agusta Westland) y ciberseguridad. PER 14, el más bajo del sector. La menos cara, también la que más lentamente captura el ciclo. Para inversores muy pacientes.

El gasto militar de los próximos diez años está casi garantizado por tratado. Lo que no está garantizado es el múltiplo que pagará el mercado por capturarlo.

Lo que puede salir mal

La tesis tiene riesgos honestos que cualquier inversor debería tener en cuenta.

Paz inesperada en Ucrania. Si Putin y Zelensky cierran un alto el fuego duradero, parte de la urgencia política para llegar al 5% se evapora. Algunos países podrían bajar el ritmo de gasto. El sector corregiría rápido.

Múltiplos demasiado altos. Rheinmetall a PER 78 ya descuenta una década de crecimiento perfecto. Cualquier decepción en pedidos, retraso en contratos, problema de ejecución, y la acción puede corregir un 30-40% sin que cambien los fundamentales subyacentes.

Fatiga fiscal. Los países europeos no pueden a la vez subir gasto en defensa, mantener pensiones, financiar transición verde y reducir deuda. Algo se rompe. Y los presupuestos militares suelen ser los primeros que sufren cuando hay tensión política interna.

Reducción del gasto militar americano. Si Trump consigue replegar a EEUU de obligaciones europeas, parte del gasto adicional de la OTAN se canaliza a comprar tecnología americana (Lockheed, Raytheon) en lugar de europea. Rheinmetall perdería cuota.

Cómo se podría expresar (educativo, no recomendación)

Una posición concentrada en Rheinmetall capta el máximo upside si el ciclo se mantiene. También el máximo dolor si los múltiplos se contraen. Riesgo asimétrico para los siguientes 12 meses.

Un ETF sectorial como el VanEck Defense ETF ($DFEN) diversifica entre todos los grandes nombres europeos y americanos. Menor convexidad pero menor varianza. La opción razonable para los que quieren exposición al tema sin elegir un caballo.

Una combinación 50/50 de Rheinmetall + BAE Systems captura el upside del campeón alemán con la estabilidad del gigante británico. Es la apuesta de pareja que más sentido tiene si la convicción en el ciclo es alta pero no se quiere pagar el múltiplo máximo.

Conclusión

La OTAN al 5% del PIB no es un titular de un día. Es una demanda estructural garantizada por tratado durante cinco años mínimo. El sector defensa europeo, especialmente los actores con balance limpio y capacidad de producción instalada, está en su mejor momento de las últimas tres décadas.

Entrar hoy supone aceptar múltiplos altos. No entrar supone perderse la década dorada por miedo a pagar caro lo que casi todo el mundo paga caro. Es el dilema clásico del inversor: ¿prefieres el dolor de quedarte fuera o el dolor de pagar más de lo que parece razonable?

La próxima cita relevante: resultados de Rheinmetall del Q2 (agosto) y el debate parlamentario alemán sobre el presupuesto militar 2027.

Disclaimer. Este contenido tiene fines exclusivamente educativos e informativos. No constituye asesoramiento financiero ni recomendación de inversión personalizada. Toda decisión de inversión conlleva riesgo de pérdida.